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HISTORIA
DE EGIPTO
BAJA ÉPOCA
Este período
de la historia de Egipto comienza hacia el 715 A.C., con la XXV Dinastía,
y terminará con la conquista de Alejandro Magno, al final de la XXXI
Dinastía.
La baja Nubia
se había vinculado a Egipto, pero en la Alta Nubia se creaba el reino
de Napata, que rápidamente anexiona a la Baja Nubia, en tiempos de
Kashta, que adopta el título de faraón. Su hijo Pianji extiende
esta influencia hasta Tebas. Shabako, el siguiente rey de origen nubio,
continúa con las ambiciones de su padre y domina todo el Valle del
Nilo. Trasladó la capital a Tanis. Le sucedió su sobrino Shabitko,
en corregencia con Taharqa, quien chocó con las ambiciones asirias
de dominar el país. Los asirios dominaron gran parte de Egipto, pero
fue reconquistado por el propio Taharqo. Su sobrino Tanutamani continuó
la lucha contra los asirios, sufriendo grandes derrotas. Después
de la caída de Tebas, ésta o volvería a reponerse nunca.
Al comenzar
el período saíta, con Psamétiko III, se empezó
a renovar el esplendor de Egipto, tras la expulsión de los asirios
del territorio. Aprovechó la debilidad de los asirios para volver
a entrar en Palestina, reemprender las relaciones comerciales con Fenicia
y comenzar relaciones con los griegos, que comenzaban a asentarse en la
costa libia.
Su sucesor,
Nekau II decidió reconstruir el imperio egipcio de Asia, pero fue
parado por Nabucodonosor en el Eufrates. Psamétiko II organizó
una campaña contra el reino de Kush, con un ejército formado
por egipcios, jonio, rodios y carios. Consiguieron independizar a Egipto
de todo lo relacionado con el reino etíope. Uahibra, su sucesor, ayudó
a los libios contra los griegos, y, tras ser derrotado, se produjo una rebelión
en Egipto capitaneada por Amasis, que se proclamó rey. En tiempos
de Psamético III, los persas, guiados por Cambises, vencieron al
ejército egipcio.
Cambises II
fue el primero de la Dinastía XXVII, o Persa. En un principio intentó
una política tolerante con los vencidos, y quiso ampliar sus posesiones
dirigiendo expediciones a Nubia y Libia, que terminaron en fracaso. Al morir
lo sucedió Darío I, que intentó realizar una explotación
racional de Egipto, ya que era la provincia más rica del Imperio.
Pero Darío sucumbido a las revueltas en el país, apoyados
los rebeldes por los griegos, así como sus sucesores Jerjes y Artajerjes.
Fue en esta época cuando Herodoto viajó a Egipto y comenzó a escribir su historia.

Jerjes recibiendo homenajes.
La siguiente
Dinastía estuvo formada por un solo faraón, Amirteo, descendiente
de los saítas. Éste aprovechó la situación internacional
para proclamarse faraón e independizar a Egipto del Imperio.
En el 399
A.C., Neferites fundó la Dinastía XXIX usurpando el trono.
Le sucedieron varios reyes cuyos reinados duraba sólo unos meses.
Con esto llegamos a la XXX Dinastía, fundada por Nectanebo I, durante
la cual Persia preparaba una campaña contra Egipto, que fracasó.
Lo sucedió Teos, que mejoró la economia del estado a base
de impuestos abusivos contra el pueblo. Antes de morir tuvo que huir a Persia
al regresar Nectanebo II y proclamarse rey. Su reinado estuvo dedicado a
realizar grandes construcciones, hasta que los persas entraron de nuevo
y tuvo que huir de Egipto.

Naos de Nectanebo
Esto dio origen
a la XXXI Dinastía, de nuevo persa. Artajerjes III sometio a Egipto,
Chipre y Asia Menos, unificando de nuevo el Imperio Persa. Esta dominación
fue meramente militar, y el país sufrió una sublevación
tras otra, a lo largo de varios reinados. Pero esta situación duraría
menos de diez años, ya que los griegos, dirigidos por Alejandro Magno,
conquistaron todo el Oriente, incluido Egipto.
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