|
RAHOTEP
Y NOFRET
Se trata de un conjunto
escultórico formado por dos estatuas de bulto redondeo, pertenecientes
al noble Rahotep y su esposa Nofret.
Están realizados
en piedra caliza estucada y pintada. Miden unos 120 centímetros de altura
cada uno, aunque la estatua de Nofret es ligeramente más alta, debido
al voluminoso tocado.

©Estatuas de Rahotep y Nofret. Museo Egipcio del El Cairo
Las estatuas fueron halladas
en Meidum, y pertenecen a la IV Dinastía (hacia el 2.360 AC.). Fue encontrada
por Mariette y su equipo en 1.871. Al norte de la pirámide de Meidum
se encuentra un cementerio de mastabas de la IV dinastía. Entre estas
tumbas se encontraban la de Rahotep y Nofret, cerca de la pirámide de
Snofru, y algunos historiadores coinciden en que pudo ser su propio hijo. Actualmente
se encuentra en el Museo del Cairo
Rahotep fue un noble,
sacerdote de Ra y jefe del ejército real. Nofret es su esposa, y poseía
el titulo de "conocida del Rey".
Una vez hecha la introducción,
para situarnos en la época y los personajes, vamos a analizar más
detenidamente cada una de ellas.

©Rahotep. Museo Egipcio de El Cairo
La primera figura, correspondiente
a Rahotep, posa en actitud sedente. Está sentado en un trono de piedra
caliza estucado y pintada en color blanco, formando un bloque con la figura
humana. Dispone de una zona para reposar los pies, y lleva, en la zona superior,
una serie de inscripciones jeroglíficas pintadas en negro, con el nombre
y los títulos de los difuntos.
Los miembros del cuerpo
están representados con bastante perfección, especialmente la
cabeza. Su tez es muy morena, representada en tonos rojizos, tal y como se representaba
la piel masculina en el Antiguo Egipto.
Los ojos son de cristal
de roca y cuarzo opaco, engarzado en metal, lo que le da un impresionante realismo.
Están bordeados por el kohl, al estilo egipcio, y protegidos por cejas
pintadas en negro. La nariz es grande y recta, con los labios carnosos. Sobre
los labios se representa un fino bigote, característico del Imperio Antiguo.
Lleva pelo corto, y las orejas están perfectamente representadas.
Detalle como los hombros,
pecho, rodillas, manos y pies, están tallados de forma muy cuidada, dándole
a la estatua mayor realismo.
Rahotep lleva la mano
derecha cerrada y cruzada sobre el pecho, y la izquierda cerrada apoyada sobre
la rodilla. Sus brazos están ligeramente separados del cuerpo.
Viste faldellín
blanco y un finísimo collar alrededor del cuello.

©Nofret. Museo Egipcio de El Cairo.
La segunda figura corresponde
a Nofret, su esposa, también en posición sedente y formando un
bloque único con el trono. De igual modo, el asiento v pintado de blanco
con más inscripciones jeroglíficas en color negro.
La piel está representada
en todo amarillento, claro, tal y como se representaba el rostro femenino en
el Antiguo Egipto.
Los ojos también
son de cristal engarzado sobre metal, y finamente pintados con kohl. Lleva pintadas
las cejas, que se alargan hacia el exterior del ojo.
La nariz es fina, los
labios gruesos y sin colorear. No se representan las orejas, que van tapadas
por la enorme peluca.
Están representados
con detalle los pies, y una de las manos. El resto del cuerpo va envuelto en
una representación de finísimo lino blanco que la envuelve hasta
los tobillos. Por el escote de la túnica, asoman los tirantes anchos
del vestido.
Alrededor del cuello,
un collar delicadamente pintado en tonos rojos y verdes, característicos
del arte egipcio.
Lleva peluca negra, bastante
frondosa, que le cubre hasta los hombros, y que va sujeta a la cabeza por una
diadema blanca con flores pintadas.
Ambas figuras representan
muchas de las características del arte egipcio en general, que se inició,
y permaneció inalterable ya desde el Imperio Antiguo. Aunque se ven algunas
características arcaizantes, como la anchura de los tobillos en ambas
figuras.
En primer lugar, se ve
gran hieratismo en sus figuras. Inmóviles, sin ninguna representación
de movimiento, viendo pasar el tiempo impasibles, intemporales.
Otra característica
que se ve claramente es la frontalidad. Como en la mayoría de las estatuas
egipcias, solo se representan las partes que se ven de frente, siendo la parte
posterior del grupo escultórico completamente lisa.
También vemos claramente,
como ya se apuntó, la diferencia de color al representar la piel de los
personajes, rojizo para la piel masculina, y amarillento para la femenina.
En ambas figuras, especialmente
en sus ojos, podemos observar un realismo sobrecogedor, que debió impresionar
a aquellos que las descubrieron. Seguirán viendo pasar el tiempo ante
ellos, juntos para siempre.

|