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MARINA ESCOLANO POVEDA

 

Dentro de nuestra sección “Egiptólogos y Egiptófilos de Hoy”,  hablamos con Marina Escolano, una erudita de la Egiptología, a la que leo, sigo y admiro especialmente.

Marina Escolano-Poveda (Alicante, 1986) es Lecturer in Egyptology en la Universidad de Liverpool (Reino Unido). Obtuvo su doctorado en Egiptología en 2017 por la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Estados Unidos), estudios que inició gracias a la obtención de la prestigiosa beca Fulbright para estudios de postgrado en Estados Unidos. Fue Primer Premio Nacional de Fin de Carrera en Historia, promoción de 2009, tras terminar su Licenciatura en Historia en la Universidad Autónoma de Madrid. Está especializada en el mundo intelectual del sacerdocio egipcio del periodo grecorromano, y trabaja principalmente con fuentes textuales demóticas, egipcias ptolemaicas y griegas. Combina su trabajo histórico con la edición y publicación de papiros hieráticos, demóticos y coptos de distintos géneros (científicos, literarios, documentales). También forma parte desde 2010 del equipo de la expedición arqueológica de la Universidad Johns Hopkins en el Templo de Mut (Luxor, Egipto), bajo la dirección de la Prof. Betsy Bryan. Anteriormente (2007–2010) trabajó como arqueóloga, y fue directora adjunta (2009) de la expedición de la Universidad de Durham (Reino Unido) y la Egypt Exploration Society en Sais (moderna Sa-el Hagar, Egipto), en el Delta del Nilo. En paralelo a su trabajo científico, escribe publicaciones de divulgación egiptológica en español en medios como Historia National Geographic.

 

1. ¿Cómo y cuándo surge tu interés por la Egiptología?

De pequeña, con siete u ocho años, yo quería ser astrofísica. La astronomía me apasionaba, y desde siempre las asignaturas de ciencias se me habían dado muy bien y me gustaban mucho. No obstante, en algún momento después descubrí la arqueología y empecé a apasionarme por el estudio del pasado, primero por Roma, y después, poco a poco, fui descubriendo Egipto. Mi madre me llevaba todas las semanas a la biblioteca municipal para sacar libros nuevos, y fue a través de una de esas guías visuales con muchas imágenes como empecé a leer sobre Egipto y en particular sobre los jeroglíficos egipcios. Siempre me habían gustado los acertijos, y me propuse aprender a leer esa escritura que me parecía tan fascinante. Entonces no tenía acceso a internet en casa, y la biblioteca no tenía libros específicos sobre el tema (creeme, le di la tabarra a la bibliotecaria con esto), pero un día en una librería encontré el libro de Mark Collier y Bill Manley Introducción a los jeroglíficos egipcios, que hacía poco que se había traducido al español, me hice con él. Entonces tenía 13 años, y creo que desde ese momento la decisión de que esto es a lo que quería dedicarme estuvo tomada.

2. ¿Recuerdas tu primer viaje a Egipto? ¿qué es lo que mejor recuerdas de él?

Por supuesto, fue un viaje familiar, regalo de mis padres, la primavera de 2004, para celebrar que ese año cumplía 18 años. Fuimos con mis tíos, mis primos, y algunos amigos de la familia. Era el típico viaje de 15 días, con el crucero y unos días en El Cairo, y es la única vez en que he estado en Egipto como turista. Tres años después, en el verano de 2007, fui por primera vez a trabajar como arqueóloga con la Egypt Exploration Society, y desde entonces he ido todos los años, primero a trabajar a Sais, en el Delta del Nilo, y posteriormente, una vez comencé el programa de doctorado en Johns Hopkins, al templo de Mut en Karnak. De aquel primer viaje lo que más recuerdo es la sensación de haber estado ya allí antes, debido a que había estudiado ya todos aquellos lugares en detalle a través de los libros. La emoción de poder leer las paredes de jeroglíficos directamente por primera vez fue inigualable. No dejaba de imaginarme cómo se habría sentido Champollion al visitar por primera vez los monumentos, siendo el primero en leer esos textos tras milenios de silencio. Para entonces Champollion era ya mi ídolo absoluto.

3. ¿Qué es lo que más te ha impresionado de todo lo que has visto en Egipto?

Es complicado quedarse con algo, y a lo largo de los años mis intereses dentro de la Egiptología han ido cambiando. Uno de los lugares que más me fascinan es Tuna el-Gebel. Las catacumbas de los babuinos y los ibis son un lugar sobrecogedor, y la tumba de Petosiris, con su mezcla de iconografía egipcia antigua y estilo griego es, para alguien que se dedica al Egipto grecorromano como yo, una verdadera joya. Otro lugar que me apasiona por el mismo motivo son las catacumbas de Kom el-Shoqafa en Alejandría. Pero la verdad es que si me tuviese que quedar sólo con un lugar, sería el templo de Dendera, comenzado a construir a finales de la época ptolemaica y terminado a comienzos de la época imperial romana. Sobre sus muros y sus techos, Dendera cuenta con algunos de los textos egipcios más interesantes que he podido leer, que nos permiten acceder al pensamiento teológico-filosófico de la clase sacerdotal egipcia de época grecorromana. Además, el techo astronómico de su pronaos y el famoso zodíaco, que es el techo de una de las capillas osiríacas, nos permiten acceder a la concepción del cielo que existía entonces, que combinaba la tradición astronómica egipcia con nuevos conocimientos transmitidos desde Mesopotamia durante el primer milenio a. C.

4. ¿Qué es lo más curioso que tienes en casa, relacionado con el Antiguo Egipto?

Aunque a lo largo de estos años y en tantos viajes, como todo amante de Egipto, he ido acumulando cachivaches de todo tipo, mi pasión verdadera son los libros. En mi biblioteca personal cuento con algunas joyas (primeras ediciones, libros raros, etc.), entre las que quizá la más especial es un libro que me regalé a mí misma cuando terminé de escribir la tesis doctoral. Mi tesis es un estudio sobre la configuración de la figura del sacerdote egipcio en época grecorromana a través de las fuentes literarias y paraliterarias egipcias y griegas. El primer tratado que se publicó en el mundo occidental sobre los sacerdotes egipcios, estudiados a partir de las fuentes clásicas y bíblicas, fue publicado en 1768 por F. S. Schmidt bajo el título Dissertatio de Sacerdotibus et Sacrificiis Aegyptiorum. Hay que tener en cuenta que esto fue treinta años antes de la expedición de Napoleón a Egipto, y por tanto, anterior al inicio oficial de la “egiptomanía”. Mientras escribía el capítulo de la tesis sobre la historia de la investigación sobre el sacerdocio egipcio de época grecorromana, encontré una librería de viejo que vendía, por sólo $50, una primera edición de este libro, y no pude resistirme. Es también uno de los libros más antiguos de mi biblioteca.

5. En España somos muchos los amantes de la egiptología que no tenemos recursos o situación para ir al extranjero a realizar estos estudios, pero que queremos saber más. ¿Qué recomendarías a una persona en esta situación?

Afortunadamente el panorama egiptológico en España ha mejorado mucho con respecto a las posibilidades que existían cuando yo empecé. En primer lugar, no obstante, hay que distinguir entre formación para llegar a ser profesional de la Egiptología, y formación general para saber más de Egipto, pero sin el objetivo de dedicarse a Egiptología como profesión. En el primer caso, tenemos actualmente el máster y programa de doctorado de la Universidad Autónoma de Barcelona, que permite cursar estudios oficiales de Egiptología de un nivel equivalente al que podemos encontrar en el extranjero. El gran problema de estudiar en España sigue siendo, sin embargo, el acceso a la bibliografía, y en algunos casos la formación específica en algunas áreas de la Egiptología (aunque esto poco a poco se va completando) por lo que sigue siendo necesario en muchos casos hacer al menos estancias de investigación de algunos meses en el extranjero. Esto es importante también para integrarse en la comunidad egiptológica internacional y conocer a otros colegas que trabajan en los mismos campos.
Por otra parte, para aprender sobre Egiptología como afición, la oferta de cursos y actividades en España es riquísima y en muchos casos de gran calidad, desde cursos online, como el ofrecido desde la plataforma Coursera por la Universidad Autónoma de Barcelona, a cursos de todo tipo llevados a cabo por asociaciones o universidades, abiertos a todo el público. Quiero destacar especialmente los cursos que está organizando el Dr. Antonio Morales en la Universidad de Alcalá de Henares, que me parecen una oportunidad magnífica de estudiar con uno de los egiptólogos mejor formados de nuestro país.

6. ¿Qué autores o qué libros recomiendas a alguien que quiere iniciarse en este mundo?

La oferta de libros, incluso en lengua española, ha mejorado también enormemente en los últimos años. Para iniciarse en la escritura jeroglífica, por ejemplo, recomiendo el mismo libro que utilicé yo, la Introducción a los jeroglíficos egipcios, de Collier y Manley, que es un librito muy asequible para el aprendizaje autodidacta. Te paso un enlace a un artículo en mi blog donde doy algunos títulos más, y unos cuantos consejos sobre cómo formarse en Egiptología: http://egyptologicalbibliophile.blogspot.com/2018/07/guia-para-estudiar-egiptologia.html. Muchos egiptólogos españoles dedicamos además parte de nuestro tiempo a la publicación en lengua española de bibliografía egiptológica específica. A finales de este año o comienzos del próximo, si todo va bien, saldrá un volumen sobre textos religiosos egipcios en el que hemos participado muchos egiptólogos hispanohablantes, y que cubre un área en la que no existía nada equivalente en lengua española.

7. ¿Crees que evoluciona adecuadamente el panorama egiptológico en España? ¿Alguna sugerencia?

Totalmente, existe un grupo muy de gente muy bien formada, y con muchas ganas de sacar la Egiptología española adelante. Además de programas de formación, contamos en este momento con distintos proyectos arqueológicos españoles en Egipto, además de con muchos profesionales españoles que trabajan, como es mi caso, en proyectos de otros países. El mayor problema al que se enfrenta, desde mi punto de vista, la Egiptología española, es la falta de financiación y la rigidez en general de los programas universitarios. Esperemos que poco a poco podamos ir encontrando opciones y alternativas para seguir avanzando en la implantación normalizada de la Egiptología como disciplina académica en nuestro país. Los pasos que se van dando de momento son los adecuados.

8. ¿Prefieres el trabajo de campo, o el de investigación?

El trabajo de campo es en sí trabajo de investigación, y ha de ir acompañado necesariamente de trabajo de análisis e interpretación posterior. Sobre la dicotomía arqueología vs. filología, en mi opinión un egiptólogo ha de formarse y tratar de mantenerse al día en ambas áreas. Obviamente, uno tiene que especializarse en un campo concreto de la Egiptología para poder conocerlo con la profundidad suficiente para poder realizar avances en su conocimiento, pero el estudio de los textos ha de ir siempre informado por lo que nos dice el análisis de la cultura material, y viceversa. En mi caso, pese a que mi especialización es el estudio de textos egipcios, principalmente aquellos escritos en soporte papiráceo, participo desde hace más de diez años en proyectos arqueológicos en Egipto.

9. ¿Qué proyecto estás llevando a cabo en estos momentos o qué proyectos inmediatos tienes en este campo? ¿Nos das alguna primicia?

Mi investigación se centra en el estudio del mundo intelectual de los templos y el sacerdocio egipcio en época grecorromana. Esto incluye desde el estudio de textos egipcios jeroglíficos, hieráticos y demóticos, como de textos griegos de este periodo, y de disciplinas tan dispares como la teología, la filosofía, y el origen de disciplinas como la astronomía/astrología y la alquimia. Además del estudio histórico de este ámbito intelectual, me dedico a la edición y publicación de nuevos textos, principalmente en egipcio demótico. Actualmente, por otro lado, me encuentro preparando mi traslado a la Universidad de Liverpool, donde he obtenido una plaza de Lecturer in Egyptology, así que estoy también preparando las clases que impartiré allí.
En cuanto a hitos concretos en mi investigación, he enviado hace unos meses a la revista Enchoria un artículo sobre un papiro astronómico actualmente conservado en la abadía de Montserrat, en Barcelona, que contiene el único ejemplo conocido de almanaque mensual en demótico (un tipo de tabla astronómica que da las posiciones de los cinco planetas visibles para cada mes a lo largo de una serie de años), y que nos ofrece los nombres egipcios para distintos fenómenos astronómicos antes sólo conocidos en griego y en acadio. Como ves, desde la Egiptología he podido volver a mi otra pasión de niña, la astronomía. En estos momentos me encuentro preparando otro artículo en el que analizo una de las obras del primer alquimista conocido, Zósimo de Panópolis, desde una perspectiva egiptológica, aportando nuevos datos sobre el origen de la alquimia en el Egipto grecorromano.

 

 

Muchas gracias por el tiempo que me has dedicado, y por tus magníficas aportaciones al mundo de la Egiptologia. Te deseo lo mejor en tus proyectos.

 

En la fotografía de la parte superior de la págiona, vemos a Marina Escolano estudiando uno de los óstraca demóticos encontrados por la expedición arqueológica del Museo de Brooklyn en el Templo de Mut, cuya publicación está preparando .

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