LOS
ESCRIBAS
La mayoría
de los niños en Egipto no iban a la escuela, sino que aprendían
el oficio familiar en un taller o dentro del seno familiar.
Los que
estudiaban para escribas empezaban a hacerlo a la edad de 4 ó 5 años,
y su instrucción duraba varios años. El aprendiz de escriba
recibía sus enseñanzas de otro escriba más experimentado
en las "Casas de la Vida", que pertenecían a los templos.
En ellas eran muy exigentes, llegando incluso a infringir castigos corporales.

©Escriba. Museo Egipcio de El Cairo
A estas
escuelas iban sobre todo los hijos de los nobles y escribas, aunque estaban
abiertas también a los niños de las familias más humildes.
En ellas aprendían lectura, escritura, matemáticas y geografía,
así como la mejora de la expresión oral y escrita, y una enseñanza
moral muy extensa.
Al principio,
el aprendiz de escriba sólo "dibujaba" textos que copiaban
en tablillas de madera. Solo usaban el papiro cuando tenían experiencia,
dado el alto precio del mismo.
En Tebas
había dos escuelas importantes, una en el Templo de Mut y otra en
el Rammeseum. También destacaba la escuela de Deir El-Medina y la
Casa de la Vida en el Templo de Medinet Habú.
Los escribas
siempre llevaban con ellos sus instrumentos de trabajo, que consistían
en papiros, una paleta, pinceles, tinteros, un frasco de agua y goma y un
mortero.
©Materiales diversos utilizados por los escribas. Museo
Egipcio de El Cairo
El papiro
venía en rollos que debían cortar con una navaja según
la extensión del documento.
El pincel
era un tallo de junco afilado a navaja o deshilachado por la punta.
En la paleta
había dos orificios, uno para tinta negra (la más usada) y
otro para la tinta roja (para destacar algún pasaje). Aunque utilizaban
más colores, éstos eran los más característicos
y los que usaban para documentos oficiales. En el mortero molían
los colorantes.
La forma de escribir de estos escribas era sentados en el suelo con las
piernas cruzadas. Ponían el papiro sobre sus rodillas y escribían
de derecha a izquierda, en vertical, y a mano alzada. No se utilizaban las
minúsculas, y no se separaban las palabras, sólo al final
de cada período del texto, con una señal denominada paragraphos.
El título del texto iba al final para preservarlo. Cuando el escriba
terminaba el texto, procedía a su corrección, ya fuera él
mismo o un corrector experimentado.
Empleaban
tres tipos de escritura: jeroglífica, demótica y hierática.
Fueron estas dos últimas las que más utilizaban, con el fin
de hacer los trabajos con mayor facilidad y rapidez.
Las funciones
de los escribas eran muy variadas: registro de impuestos, linderos de las
fincas borrados por las crecidas del Nilo, censos de personas y animales,
agrimensores, aduaneros, llevaban los archivos de las oficinas del gobierno,
templos y otras instituciones, copiaban textos de literatura como proverbios,
cuentos y poemas de amor, y leían y escribían cartas para
aquellos que no sabían hacerlo.
En los
trabajos de carácter privado, cobraban según el número
de líneas escritas o según el tipo de manuscrito.
Gracias
a los escribas, se iba manteniendo el estado egipcio sin cambios sustanciales.
Ellos educaron al pueblo para mantener su civilización.
Una de
las aportaciones más importantes de los egipcios al mundo clásico
fue el libro: usaban papiros, tinta para inscripciones e incluso ilustraciones
aclaratorias u ornamentales. Y gracias a ellos conocemos muchos aspectos
de la vida administrativa y cotidiana del Egipto faraónico.
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