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DEBOD,
TIERRA EGIPCIA EN MADRID
Artículo
elaborado por Sergio Martín López (Madrid)

Panorámica
del Templo de Debod
Madrid. Los españoles
y concretamente los madrileños podemos sentirnos privilegiados al poseer
en nuestra comunidad el mayor templo del Antiguo Egipto fuera de su país,
el templo de Debod.

Lámina
de David Roberts (Debod 1.838)

Lámina
de david Roberts (Paisaje Egipcio con templo al fondo)
Este pequeño templo egipcio, fue construido hace aproximadamente 2.200
años por un rey meroíta llamado Adijalamani, éste construyó,
según testimonios escritos, una pequeña capilla con sus propias
manos dedicada al dios Amón, padre de todos los dioses, en la localidad
nubia de Debod. Distintos reyes ptolemaicos y emperadores romanos ampliaron
sus estancias hasta darle un aspecto más parecido al actual, además,
dedicaron el templo a la diosa Isis, madre de todos los dioses, cuyo santuario
principal se situaba en la isla de Filé. Con el paso de los años,
el cristianismo desbancó a la religión egipcia y con ello, sus
templos fueron abandonados. En Debod, ocurrió esto al cerrar el santuario
de Isis. Durante el siglo XIX, sufrió un grave terremoto que dejó
su fachada y partes fundamentales derruidas, posteriormente se reutilizó
como lugar de hábitat y se conservó en buen estado hasta que en
el año 1960 se construyó una obra hidráulica que cambiaría
la economía egipcia, la Gran Presa de Asuán. Esta obra, atentaba
a la mayor parte de los templos de la Baja Nubia, entre los que se encontraba
el templo de Debod, este hecho ocasionó que el templo estuviese inundado
de 9 a 10 meses al año bajo el agua, quedando solo los meses de verano
sin cubrir. Con la amenaza que suponía, la UNESCO mandó un correo
para que los países ayudasen a salvar los monumentos en peligro. España
en un primer momento no participó, pero posteriormente, aportó
a Egipto una gran ayuda de la mano de D. Martín Almagro Basch. Los arqueólogos
españoles salvaron los templos de Abu Simbel, además de grandes
aportaciones económicas al país. La República Egipcia,
"regalaría" cinco pequeños templos a aquellos países
que tuvieran más participación, España, después
de muchas desavenencias, consiguió unos de los cuatro templos que al
final fueron donados. Egipto entregaría los templos a España,
Estados Unidos, Holanda e Italia, siendo el templo de Debod el más grande
e importante de los cuatro. La donación tuvo lugar en el año 1968,
pero hasta el año 1970 no se transportaron sus sillares a España.

Templo
inundado
RECONSTRUCCIÓN EN MADRID
Después de los trámites de trasportación llevados a cabo
por España, los sillares llegaron al puerto de Valencia después
de once angustiosos días por mar. Entre todas las ciudades españolas
que optaban a exponer sus ruinas, fue Madrid, la capital del Estado, la elegida
para su restauración y posterior conservación. El profesor Almagro
fue el encargado de esta tarea, no era fácil pues como él mismo
mencionó: "Nosotros pacientemente tuvimos que ir interpretando las
signaturas y subsanando algunos errores, pues había bloques que tenían
la misma referencia topográfica y fue preciso averiguar pacientemente
cual era su verdadero sitio..." Además, los responsables de restaurarlo
querían un "templo vivo" que evocase el Antiguo Egipto en nuestra
ciudad, para ello utilizaron bloques de piedra de Salamanca, para aquellos espacios
sin sillares, de distinto color, para apreciar la verdadera piedra egipcia.
Después de dos años de trabajo se inauguro el 18 de julio de 1972
el Templo de Debod en el antiguo Cuartel de la Montaña en Príncipe
Pío, donde tuvieron lugar los acontecimientos del 3 de mayo, inmortalizados
por Goya en un magnífico cuadro, conservado actualmente en el Museo Nacional
del Prado.

Reconstrucción
del segundo pilono en 1.970

Vista
del templo de Debod en la actualidad
ESTANCIAS PRINCIPALES
Entre sus dependencias más destacables se encuentran al aire libre dos
pilonos o portales de acceso que flanquean la vía procesional hacia el
templo. En el inerior, hay dos plantas, en la inferior destacan: el vestíbulo
y la capilla de Adijalamani, únicas estancias que conservan magníficos
relieves, la capilla del naos, que posee un altar dedicado al dios Amón
de Debod y es la estancia más sagrada del edificio, además de
capillas secundarias y diferentes estancias que servían para las procesiones
del Año Nuevo Egipcio. En la planta superior, se encuentran dos estancias,
la mayor de ellas, la terraza, estaba dedicada para la exposición de
los dioses al sol durante las celebraciones de Año Nuevo. En la actualidad
se encuentra techada y con una enorme maqueta de la Baja Nubia, además
de una selección de objetos de ubicación desconocida en el templo
y cinco ordenadores interactivos con los que podemos documentarnos desde los
orígenes del templo hasta la actualidad.
Interior de la capilla

Naos
del templo de Debod
EXPOSICIONES
Desde su inauguración, el templo no ha tenido muchas remodelaciones hasta
que en el año 2.000, dos años antes de cumplir su tercera década
en Madrid, se restauró todo el templo y se colocaron paneles explicativos,
audiovisuales, maquetas en 3D, proyecciones,... Además de esta exposición
permanente, el pasado mes de febrero, recogió entre sus muros una exposición
temporal al ser "la semana del Arte", ésta consistió
en unos enormes globos de colores que rodeaban el pequeño lago que recorre
el templo. También, otras exposiciones se organizan en los alrededores
del templo egipcio, como la del pasado 2 de mayo en la que cerca de los muros
milenarios había una exposición de espejos y conciertos benéficos
al ser "El Día de la Comunidad de Madrid".
Imagen 9

Ruinas del templo (1.907)

Maqueta en la exposición
PROBLEMAS
DE CONSERVACIÓN
El templo, en la actualidad sufre dos graves problemas que afectan al conjunto
fundamentalmente, el más peligroso es la climatología madrileña,
que año tras año daña sus muros, relieves y la arenisca
de que está hecho, problema que plantea por parte del Ayuntamiento de
Madrid, enterrarlo en un museo subterráneo o cubrirlo con una campana
transparente de cristal que con el tiempo podrían llegar a realizarse.
El otro problema fundamental, es el vandalismo que hay sobre las estancias,
los conocidos grafitti y pintadas también ocurren lamentablemente en
el monumento egipcio, al igual que turistas que se apoyan sobre los muros sin
pensar que ese hecho puede dañar su conservación. La fauna también
crea ciertos problemas al templo, los gorriones anidan entre sus muros y crean
materia orgánica que afecta a su buena conservación. Aunque estos
problemas afectan gravemente al templo, es un gran privilegio para todos nosotros
poder disfrutar de un día inolvidable dejándonos llevar por la
montaña de Príncipe Pío, el templo de Debod y sus vistas
a todo Madrid en los miradores que se encuentran en su contrafachada, sin duda,
poder observar uno de los atardeceres más bellos de Madrid, que sólo
unos pocos pueden contemplar.

Atardecer
en el templo de Debod
Sergio
Martín López. Madrid (España)

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