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LA ÉPOCA DE AMARNA
LA
REVOLUCIÓN RELIGIOSA
La revolución
religiosa de Ajenatón, marcó un antes y un después
en la historia de Egipto, influyendo considerablemente a nivel político,
económico y administrativo.
Ajenatón dedicó
toda su energía y las riquezas de Egipto a crear una nueva religión,
basada en la existencia de un solo dios, el amor al hombre y a la naturaleza,
y la igualdad entre todos los seres humanos.
Esta revolución
le valió el nombre con el que lo describen numeroso autores: Ajenatón,
el Faraón hereje.
Pero esta religión
no fue invención del rey. Observamos numerosos antecedentes de culto
solar en el Primer Período Intermedio y en el Imperio Medio. En Heliópolis
se rendía culto a sol, identificándolo como Ra o como Atón.
Se le representaba como un hombre con cabeza de halcón.
En el reinado de Thutmose
IV, se encuentran representaciones de Atón protegiendo al rey en
la guerra, y textos en escarabajos conmemorativos: " el Rey luchó
con Atón ante él..."
Tras la muerte de
Amenhotep II, aparece una estela dedicada a él, en la que ya se representa
el disco solar como un rey, con el ureaus, y con unos largos brazos acabados
en manos, que protegen al cartucho real. Aumenta el culto a Atón
y Ra-Horaktis, ambos representaciones del disco solar.
Más tarde, con Amenhotep III, adquiere más importancia aún
el culto al dios Atón, como se desprende de uno de sus escarabajos
conmemorativos: "Atón, señor heliopolitano de los dos
países". Atón es identificado con el faraón, para
resaltar su poder como dios y como hombre.
Con Amenhotep IV se
consolidó el culto a un solo dios: Atón.
El principal perjudicado
fue el dios Amón, cuyo culto fue prohibido, sus imágenes e
inscripciones borradas, sus templos cerrados y sus sacerdotes despojados
de sus privilegios y riquezas.
Ya en el reinado de
Hatshepsut, el clero de Amón, enriquecido a través de las
campañas del futuro Thutmose III, adquiriría cada vez más
importancia. Intervinieron en la elección de este rey como faraón,
intentando incluso que éste gobernara en nombre de ellos.
Empezó a reinar
el descontento por parte del rey, quien empezó a buscar apoyos en
grupos opuestos al clero de Amón.
Cuando Amenhotep IV
subió al trono de Egipto, ya era seguidor de la doctrina de su abuelo
y de su padre, apareciendo representado Ra-Horakti, dios solar, como dios
principal.
Hacia el tercer año
de su reinado, aparecen evidencias de que sustituye el nombre de este dios
por el de Atón. Al año siguiente, rompe toda relación
con el clero de Amón.
Este hecho puede tener
una doble lectura, religiosa y política. Por un lado, el monoteísmo
que se iba implantando, chocaba con la adoración a otros dioses y
el mantenimiento de su culto, y, por ende, de sus templos y sacerdotes.
Por otro lado, el clero de Amón aparece muy enriquecido y con numerosos
privilegios. Su poder iba creciendo, controlando la economía y la
política del país.
Por todo ello, Amenhotep
decidió romper con todo lo anterior, llegando a cambiar la capital,
de Tebas a Ajetaton, y realizando una completa renovación del gobierno.
Este último hecho fue importante para que fracasara la reforma, ya
que se rodeó de gente sin experiencia, a menudo extranjeros, sin
capacidad de organización, y con una cantidad de fondos confiscados
de los templos de Amón, que, en la mayoría de los casos, los
llevó a la corrupción.
Aproximadamente en
su quinto año de reinado, Atón comienza a representarse como
un disco solar con brazos muy alargados acabados en manos, dedicadas a proteger
al faraón y sus seguidores, y a recibir ofrendas.
En el sexto año
se producen los cambios más importantes. Amenhotep IV cambia su nombre
por el de Ajenaton. Celebra su primer jubileo y el del dios Atón,
recibiendo así la titularidad de rey y dios viviente. Es el momento
que construye la ciudad de Ajetaton (Horizonte de Atón) y traslada
allí su capital desde Tebas.

©Estela de Ajenaton. Museo de El Cairo.
Pocos años
después, Ajenaton compagina el nombre de Atón con el de Ra.
Ra es espíritu puro, el sol naciente, el Atón. El faraón
es su profeta, el sumo sacerdote. El poder político y el religioso
se habían fundido en uno solo, en la persona del rey.
Ajenaton enseñaba
esta nueva religión a todos sus colaboradores, los instruía
en u monoteísmo, donde dios es el creador del mundo, y crea cada
día la naturaleza como un acto de amor. Los hombres son sus criaturas
y los ama a todos por igual, probando así la igualdad entre todos
los seres humanos. Atón, el Sol, cuida de todas sus criaturas, todo
existe por él, es la energía que mueve la vida
todo
esto está claramente explicado en el Himno a Atón, escrito
por el mismo rey.
Se trata de una clara
referencia al bien y al mal. El día, presidido por el disco solar,
representa el bien. La noche, privada de su luz, representa el mal. Sólo
hay un camino: amar al dios.
"Cuando creces
en el horizonte, llenas la tierra con tus bellezas"
"Tus
rayos envuelven la tierra y todo lo que tú has creado"
Se observa un cambio
incluso en la forma de adorar al dios. Ya no se trata de sacerdotes que
realizan ritos secretos en oscuros templos, adorando una estatua, sino templos
a cielo descubierto, donde todos pueden adorarlo y llevarle sus ofrendas.
Sus ritos eran la recitación de himnos.
Las ideas de esta
doctrina religiosa se resumen en varios puntos:
Atón es el dios único, creados, universal, presente en todo
lugar y en todo tiempo, y que hace a todos los hombres iguales.
Se promulga la libertad,
la verdad (Maat), el amor a la naturaleza, la alegría de vivir y
el amor a dios.
Ajenaton es su hijo
y su profeta, al que dios le revela las enseñanzas para que él
las predique a todos los seres humanos.
Pero el pueblo se
resistía a abandonar a sus dioses tradicionales, los sacerdotes de
Amón iban recuperándose gracias a los apoyos que iban obteniendo
en Tebas, la política exterior estaba un tanto descuidada, al igual
que la política interior.
Ajenaton murió
sin que llegara a triunfar su religión en el país. Sus sucesores
volvieron a implantar la religión de Amón, destruyendo Ajetaton
y cualquier evidencia de lo que para ellos fue una herejía.
¿Un hereje?
¿Un visionario? ¿Un loco?... Se le ha calificado de muchas
formas. Lo que sí está claro es que fue uno de los grandes
faraones de la historia de Egipto, y que, a pesar del interés por
borrarlo de la historia, su recuerdo sigue perdurando a través de
los milenios.
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