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LA ÉPOCA DE AMARNA
ANJESENAMON
Anjesenpaaton es otro de los personajes desconocidos pero interesantes de la Época
Amarniana.
Fue la tercera de
las seis hijas que Nefertiti dio a Ajenaton. Nació probablemente
en Tebas, ye que ésto ocurrió aproximadamente en el segundo
o tercer año del reinado de su padre, y la familia no se trasladó
a la ciudad de Ajetaton hasta el sexto año.
Contrajo matrimonio
con Tutanjaton, probablemente hijo de Ajenaton y su segunda esposa Kiya,
convirtiéndose así en Gran Esposa Real, entre el 1336 y 1327.

©Respaldo de la silla de Tutanjamón. Museo
de El Cairo.
Siempre me ha llamado
la atención la decoración que forma parte del respaldo del
trono encontrado en la tumba de Tutanjamon, por Howard Carter, en la que
su esposa le está untando probablemente aceites. Me parece que la
imagen habla por sí sola de la relación que debió de
existir entre ambos, además de ser una representación muy
características del arte amarniano, lleno de humanidad y familiaridad.
Un detalle a tener en cuenta es que en dicha imagen las figuras del Rey
y de la Reina aparecen con sólo un pié calzado. El rey lleva
una sandalia en su pié izquierdo, la reina sólo en su pié
derecho. ¿Acaso denota un detalle más de esa intimidad y ternura
que respira la imagen? ¿Puede suponerse como "todo un detalle
enternecedor" este compartir hasta el calzado? ¿Son solo figuraciones?
Indicamos que tras examinar fotos, incluso el propio sitial en el Museo
de El Cairo, nos quedan algunas dudas. Parece como si el artista hubiese
querido calzar al Rey en ambos pies, pero al final, o bien se arrepintió,
o bien en el azar de los miles de años transcurridos, esas partes
de la indumentaria se desprendieron. Puede observarse como sobre el empeine
del pie derecho del Rey subsiste una fina tira del mismo material del calzado
que lleva en el pie izquierdo, también puede observarse una fina
línea en el pie derecho que podría ser una huella de la pieza
que falta. Pero si observamos el pié izquierdo de la Reina, veremos
que no hay ningún indicio que suponga la presencia en el pasado de
ningún tipo traza de calzado, excepto bajo el pie donde se extiende
una ¿suela? ¿es el suelo mismo?. De todas maneras, sea lo
que sea, nos sirve de pretexto para abundar un poco más en esa tierna
imagen, nacida de un arte mucho más natural que el rígido
Arte Egipcio secular.
En el momento en que
Tutanjaton restablece el culto a Amon y reabre los templos, tras la revolución
religiosa que llevó a cabo su padre, ambos cambiaron sus nombres,
siendo respectivamente Tutanjamon y Anjesenamon.
Hay que tener en cuenta
que el restablecimiento de la antigua religión politeísta
no puede ser debida a un niño de apenas doce años, sino que
detrás de todo eso iban a estar personajes como Horemhab o Ay, y
por supuesto todo el clero de Amón, antes dueños de gran parte
del país y que , seguramente "bajo cuerda", seguían
manteniendo el poder "de facto" de la realidad egipcia posiblemente
a través del miedo y la intriga, cosa normal en un colectivo acostumbrado
a ser casi dueño de Egipto durante miles de años.
Se conserva el texto del Decreto de la Restauración de Tutanjamon.
Incluimos un pequeño fragmento del extenso texto:
"El buen gobernante
que hace lo que es útil para su padre y para todos los dioses. Él
ha restaurado lo que estaba en ruinas, como un monumento para siempre, eternamente.
Él ha rechazado el delito a lo largo de las Dos Tierras, mientras
Maat es establecida."
En este Decreto, no
aparece el nombre de la reina por ninguna parte, como era costumbre en sus
antecesores inmediatos. Era una forma de restablecer las normas respecto
a la mujer, que habían caído tras el reinado de Hatshepsut.

Anjesenamon se quedó
viuda prematuramente. Su esposo murió en el año 10 de su reinado,
por causas aún desconocidas, aunque los estudios más recientes
(2.005) apuntan a que no murió asesinado, sino de algún accidente
o infección por fractura ósea (hipótesis a la que no
se adhieren todos los científicos).
Sus perspectivas eran
las de contraer matrimonio con Ay, su tío-abuelo, idea que probablemente,
no le agradaría. Por un lado estaría el tema de la diferencia
de edad, más habiendo estado unida a un esposo juvenil, por otro
el sentimiento de una princesa amarniana criada toda su vida en Ajetatón
ante la tesitura de unirse a un personaje quizás más cercano
a Amón que a sus enseñanzas de todo la vida. Todo ello unido
a la lógica sospecha de que alguien pudo ser inductor de la muerte
de su esposo, así como verse sola en un mundo convulso totalmente
opuesto al universo donde ella había sido educada, y rodeada por
todas partes de "enemigos": Por ello, y aunque este tema causa
controversia, suponemos que fue ella la que escribió al rey de los
hititas pidiéndole a uno de sus hijos como esposo.
El rey hitita Sippiluliumas
recibió una carta firmada por Dahamunzu, que se suponía que
era la traducción hitita de Anjesenamon, aunque algunos egiptólogos,
como John Harris, sostienen que la carta fue enviada por la propia Nefertiti
tras la muerte de Ajenaton. La mayoría piensan que Dahamuzu no es
más que la traducción de "esposa del rey", y que
por lo tanto, pudo ser tanto Anjesenamon como Nefertiti.
La primera carta decía
textualmente:
"Mi esposo falleció.
No tengo un hijo varón. Pero dicen que tú tienes muchos hijos.
Si quisieras darme a uno de tus hijos, se convertiría en mi esposo.
¡Jamás escogeré a uno de entre mis súbditos para
convertirlo en mi esposo!...¡Tengo miedo!" (Reeves, N. Akenaton,
el falso profeta de Egipto).
Lógicamente,
Sippiluliuma no se fió de la carta, y así se lo hizo saber
a la reina. Ella le respondió con la siguiente carta:
"¿Por
qué me dijiste "me están engañando" con este
asunto? Si hubiera tenido un hijo, ¿hubiese escrito acerca de mi
vergüenza y la de mi país a una tierra extraña? ¡No
me has creído y así me lo has hecho saber! Aquél que
era mi esposo, ha muerto. ¡No tengo hijos! ¡Jamás tomaré
a uno de mis súbditos para convertirlo en mi esposo! ¡No he
escrito a ningún otro país. Sólo a ti me he dirigido!
Dicen que tus hijos son muchos: así pues, entrégame a uno
de tus hijos. ¡Para mí será un esposo, pero en Egipto
será el rey!". (Reeves, N. Akenaton, el falso profeta de Egipto).
Sippiluliuma, rey
de los hititas, así lo hizo, enviando a su hijo Zannanza para convertirse
en esposo de la reina y rey de Egipto. Pero no resultó. Antes de
que cruzara la frontera del país, fue asesinado, con probabilidad
a manos de los secuaces de Ay, o de Horemhab, ambos unidos por la ambición
de poder. ¿Quién fue el responsable directo? Pensamos que
la persona que disponía de la movilidad y capacidad de ejecución
necesaria a lo largo de las fronteras del país. ¿Quién
poseía el poder fáctico por antonomasia en el período
de crisis de Amenhotep IV? Si el clero de Amón, estaba en las catacumbas,
y el poder real estaba muy debilitado, así como, lógicamente
el poder económico, ¿quién poseía el único
órgano coordinado y eficaz a escala nacional?, posiblemente Horemhab,
a cuyo cargo estaba el ejército, que aunque venido a menos por la
política pacifista de Ajenatón, se mantenía unido
y operativo.
No se sabe exactamente
si Anjesenamon se casó o no con Ay, cediéndole así los derechos del trono de Egipto, pero es bastante probable, ya que en la
lista de reyes, Ay figura como sucesor de Tutanjamon.
A partir del año
1.345 A.C., no tenemos noticias sobre Anjesenamon.
Christian Jacq dedicó
una novela a su persona que, entre realidad y ficción, nos acerca
un poco más a este desconocido personaje: Akhesa, la Reina Sol.

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